29/3/17

Confianza y fe


María es una mujer mayor, a sus setenta años sigue trabajando, [por errores en su fecha de incorporación su jubilación quedó anulada], desearía vivir los últimos años que le restan en tranquilidad, sin preocuparse por levantarse para asistir puntual a un trabajo que ya es muy pesado para ella.

María es una mujer excepcional, su pago es reducido, debería ser suficiente porque vive sola, la única compañía que tiene es la llamada telefónica de su fiel y constante amiga Lucía. 

Lucía, cada tarde se hace el tiempo para estar puntual al teléfono y charlar con María, la escucha sin interrumpirla, no intenta darle consejos, tampoco trata de cambiar los "errores" de su amiga. 
Lucía sabe que María necesita de su tiempo y un par de oídos que estén conectados al corazón y es lo que ella le ofrece. 

Lucía escucha del cansancio de María, de la soledad que siente porque sus hijos no la visitan y cuando lo hacen, es sólo porque necesitan de ella, del vacío de su casa, de sus fantasmas, habla de la falta de dinero, de cómo lo distribuye. 

Un porcentaje mayor a los servicios de su hogar, le gusta que sea agradable, cálido Otro porcentaje menos ostentoso para viáticos Y una tercera parte la envía a uno de sus hijos, el más vulnerable según dice.

 En alguna ocasión, Lucía no estaba de acuerdo con el esfuerzo de María por enviar lo que no le sobraba, al contrario, María le respondió con el corazón en la mano. "Lucía, me queda poco tiempo en este mundo, ¿por qué no he de ayudar, no sólo a mi hijo, a todo el que lo necesite?, nada me llevaré, pero en vida, tendré la satisfacción de que pude llevar un pan y un vaso de leche a la mesa de quien lo necesite"

María no ajusta a fin de mes, pero no se queja, su fe la ayuda, "Dios no me dejará sola", [dice] y por extraño que parezca, siempre sale adelante.

Jueves de Relatos
El tema en la mesa; Cómo llegar a fin de mes, lugar de acogida en la casa de Julián